2020. El año de la Facturación Electrónica

Muchas compañías podrían pensar en que no hay nada de malo con mantenerse en lo de siempre. Seguir trabajando sus procesos bajo los medios tradicionales y no ser parte del mundo digital que para muchos puede ser asustador y lleno de incertidumbre. Sin embargo, en la actualidad existen ya ciertos procedimientos frente a los cuales las organizaciones se verán obligadas a unirse a la era digital o incurrirán en sanciones legales millonarias e incluso podrían poner en riesgo el funcionamiento de sus negocios.

Para octubre de este año, todos los contribuyentes sin importar el tamaño de su organización deben haber adoptado la facturación electrónica dentro de sus negocios y deben estar reportando de esta manera frente a la Dian. Si bien esto suena sencillo, dar ese paso para empresas medianas y pequeñas puede ser mucho más complejo de lo que se considera. Siendo más específicos, enfoquemos la conversación sobre un proceso que las empresas colombianas han ido adelantando, pero aún falta acelerar la transición y es el de la facturación de papel al medio electrónico, un proceso que por supuesto debe ser aprobado, supervisado y registrado ante la Dian. La facturación electrónica se empieza a convertir en uno de los requisitos indispensables que la entidad exige a sus contribuyentes, con el objetivo de conocer el comportamiento adquisitivo de los colombianos en tiempo real.

No basta simplemente con empezar a emitir facturas de manera electrónica y subirlas a la plataforma. Cada factura que se emite debe estar aprobada antes de llegar al adquirente y en caso de incurrir en alguna equivocación o generar información incompleta, se emitirán sanciones inmediatas para el comercio. 

Lo anterior puede elevar el estrés y el riesgo para aquellos empresarios dueños de PYMES que están abriéndose paso en el mercado colombiano. Ahora bien, de no cumplirse a cabalidad este requisito, los empresarios se verán entre la espada y la pared al tener que adoptar de manera acelerada alguna nueva tecnología contando con poco presupuesto y luchando por mantenerse vigentes entre variables como la competencia, los impuestos y eventuales sanciones, factores que ponen en riesgo los nuevos negocios en Colombia. 

No obstante, así como la tecnología y la era digital han traído consigo requisitos que aumentan el estrés y crean preocupaciones, también han creado soluciones prácticas y ágiles que ayudan a minimizar la tensión que puede estar produciendo este tema entre los pequeños y medianos contribuyentes. 

Integrar un software propio de facturación electrónica a sus negocios puede significar precios muy altos, capacitaciones costosas e incluso, mientras se aprende a manejar a la perfección, posibles sanciones innecesarias frente a la Dian. Por esta razón, lo más recomendable en estos casos es hacer uso de los softwares en línea de facturación electrónica que les permitirán hacer esta transición de manera rápida, segura y eficaz.